Violencia, Corrupción, Delincuencia, Narcotràfico, Guerrilla, Paramilitarismo, Secuestros, eran las palabras que automáticamente llegaban a la mente de cualquier persona cuando se nombraba a Colombia.
En cierta ocasión Luis Carlos Galán dijo avergonzado que le gustaria que algún dia los colombianos no les diera pena mostrar su pasaporte. Ese sueño no pudo hacerlo realidad porque una bala infame truncó la vida de aquel politico decente que no quiso mancharse con el dinero sucio de una sociedad totalmente decadente.
Personajes como Pablo Escobar se apoderaron de la vida cotidiana de ese pais para llevarlo por un despeñadero donde la inmoralidad y la muerte se daban la mano.
El futuro parecia muy incierto para varias generaciones que no veian el fin de aquella maldición que se habia apoderado de su destino, porque para coronar con flores negras este drama, un empobrecimiento general acompañó todas esas amargas noticias de luto y dolor.
Sólo habia una solución a corto plazo viable: huir de Colombia y uno de los destinos preferidos fue Venezuela cuyos brazos abrió para millones de colombianos , entre quienes se encuentra quien escribe. Aqui muchas tallas aumentaron y muchas sonrisas volvieron a esos rostros desencajados.
Realmente me alegra esta noticia pero no porque en el plano personal me favorezca, si no por toda mi familia que está allá, que demoró mas que yo en acariciar algunas comodidades y por todos los habitantes de ese gran pais que un 23 de septiembre me prestó un pequeño espacio para dar mi primer llanto.
Colombia se merece este tipo de premios, por su férrea voluntad en querer superarse y por la acción de una nueva dirigencia politica que desde hace algunas dècadas decidió por fin hacer realidad el sueño de Galán.
El Cotejo
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