Cuando el presidente Santos decidió deslindarse de Uribe, las FARC celebraron en grande. Algo mas que obvio, porque se estaban quitando del paso a su máximo exterminador, el hombre que los arrinconó y que prácticamente los extinguió.
Extrañamente Santos dió un giro total a la politica de seguridad nacional que tantos éxitos le habia dado a Colombia. Atrás quedaban las persecuciones y operaciones de inteligencia admiradas en el mundoentero para dar paso a unos abrazos y besitos incomprensibles con un grupo que junto al narcotráfico han dejado una mancha de terror y violencia en toda la geografia colombiana.
Sin embargo, el pueblo colombiano le dió el visto bueno a esa nueva politica de paz y en democracia hay que respetar el dictamen de la mayoria aunque ésta esté equivocada. De esos errores masivos tenemos toda una historia en Venezuela.
Personalmente nunca estuve de acuerdo con ese proceso de paz y no porque me encante la violencia. Se trata del arte de gobernar , el cual requiere mucho temple y determinación.
El secuestro del general Alzate, está indicando que las FARC simplemente quieren demostrar que se están recuperando y que definitivamente no le tienen el mas mínimo respeto ni temor a Santos.
El les permitió recuperarse, de lo cual estarán eternamente agradecidas, pero eso no significa que se rendirán a sus pies. Ahora tendrá que dar una muestra contundente de poder frente a ellos para aplacar las criticas nacionales e internacionales y sobre todo las de su antiguo amigo Uribe, quien se cansó de advertirle a los colombianos, de los altos riesgos que se corrian con los abrazos y besitos de Santos con estos señores
El Cotejo
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